jueves, 26 de febrero de 2009

EL MANIFIESTO DEL DIABLO

Sobre de “The Palermo Manifesto” de Esteban Schmidt (Emecé, 2008)


“Quería cambiar el mundo. Ahora solo quiero
largarme de aquí con un poco de dignidad”

Lotus Weinstock (cit. por Justin Bond en
SHORTBUS, John Cameron Mitchell, 2006)


"Como los criminales, como los novios y como
los cobradores, yo regreso siempre..."

Enrique Santos Discépolo
Un monólogo brutal. Como diría La Moria en los ochentas: ¡Brutal, Esteban! Primero veamos lo que dijo cierta prensa hasta el momento: "Si fuese un newyorker sería una celebrity de Queens y haría stand-up en bares pro-argentinos, pero bueno, es de Caballito y transita Palermo" (The 2nd New York Review of Books); "Un sujeto lamentable con observaciones brillantes" (The Crooner of Confusion Review); “Una fina exploración del patetismo de principios de siglo in the Peronist / Maradonian´s/ Apache´s/ Ginóbili´s / Messi´s Argentina" (Al Palo Quarterly); "Con su alter ego Estebitan inventa el cool trash post-noventas. Agárrese fuerte, lector" (Rico Tipo); "Con estas 180 páginas Schmidt se revela como el easy-rider porteño de la era blogger" (Rajá Magazine); "El Pepe Argento lúcido: si Francella fuese literato y pasilleara en sociales escribiría un libro como éste" (Revista Pendencia); "Toda la carne en el asador. Un poderoso insight sobre los sueños, ingenuidades y la roña que soportó toda una generación de tiernos jóvenes educados e interesados en política. Para leer en el yate rumbo a Floripa" (lagrasasequitaconlimon.blogspot.com); "El radicalismo necesita recuperar a sus muchachos, como éste, y si no que se venga nomás al peronismo que siempre los puede contener a todos" (Antonio Cafiero con Chiche en Radio 10)

It is Deconstructing, compañero… Oye, pues, reseña lo que se dice una re-seña es volver a señar algo que se pretende tener, adquirir, conseguir, o sea marcarlo, decir “esto es casi mío” pero si se reseña es porque perdiste la seña anterior o bien porque reafirmas que lo quieres aunque todavía no es del todo tuyo, es “más que casi” mío pero no es “del todo” mío; y es como hacerle el bookmark, ¿viste (o está en bolas)? Como me dijo un chabón re-cool: “guardia con esa piba que ya le hice el bookmark”), o sea ponerle un señalador y apuntar ahí algo, digo: para anotar o bien para disparar pero más como para calcular el tiro, porque Estebitan es el que dispara a boca de jarro, pero tampoco es para dispararle, es decir: para huir de él o de lo que dice (¿o sí? Tal vez sí, si lo pensamos bien) de salir corriendo ¿de dónde? ¿De Palermo? Llegamos corriendo y nos vamos corriendo, rajando ¿a dónde? ¿Rajando qué: el aire, la tierra? Puede ser: como Renton y Spud escapan de los guardias de minimercado al ritmo de Lust for life. Pero si la tardecita es cálida no, y si esta noche en el depto la honey nos enjabona mientras sorbemos un Chivas y habla el Pocho por el winamp, naahh, todo bien. Pero también se corre como se corre un mueble, o te apartas del camino del tren: te corres para que no te lleve puesto; o el ¡corréte, man! que profieren los que “sí la ven”, los que ven cómo es la cosa y les estorbas, te metes en el medio, Esteban, man; pero también cuando te corres de lo habitual, de la diaria, del diario, del daily, de lo ordinario y de la rutina que te carcome, de la rutina que te arruina y te mueves de la foto postal, de lugar, del lugar, re-mueves y dale que le das, le das, le das, le das, le das y le das para que tenga y hasta que te corres también (acabas)
Ok, pero a mí la rúcula me gusta. ¿Dónde estaba, en Siberia? ¿Se cultiva en secretas macetas como la ganja? Solo en Palermo, no hay en las verdulerías de barrio en Santiago del Estero. Claro (Claro sí hay) achicoria con sardo no vale ¿quenó? Pero hay una pizzería que tiene, pero la deben comprar importada en el Híper Libertad que también tiene arroz negro de Italia a setenta pesos la caja y el sushi instantáneo. Aquí en Santiago comemos asado, locro y comida árabe porque somos unos machos tremendos. Sin embargo, Estebitan no habla de la rúcula y hace bien porque es re-barato pegarle a la rúcula como símbolo palermitano. Pegarle a un vegetal, loco, no da (diría Schmidt) Lo que sí nota es el cambio del menú, el abaratamiento: pasar de ofrecer los pescados copados del sur por los pescados de río, que al ser de río y de por ahí son “más pescados”¿mentendés? Ponele un surubí empapelado de Entre Ríos (la provincia, no la banda copada) que medio que no da pero igual la semiosis, que es infinita y todo lo transfigura, hizo que ahora para un golden boy de la city porteña (o un silver boy, incluso un bronze boy, que nadie se quede afuera) sea muy copado llevar a su novia la costurerita o la empleada del mes de Pumper (ok, seamos por un rato ochentas boy) a comer un “pescado de río” cortado a machete en Palermo –y la mamá de la piba tan chocha como asustada. Esto también nos cuenta Estebitan –que usa machete- y esto cuenta para él, porque la cuenta del restó sigue igual de alta, pues Pistola Moreno hasta acá no llegó. Lo único que no tiene vuelta es la caída del bar El Coleccionista de Caballito cuando los mozos pasaron del saco té con leche al floreado y chau, adiós, da para tango mal; y atención el día que pasen al animal print -como se le dice ahora al estampado porno- porque la cosa sí que se va a poner pesada, man. Barrios caen, barrios se levantan. Caballito/Palermo: Panchos al paso en un kiosco/Fritanga Thai en el Festival Good Mourning. “Un mundo de sensaciones, un mundo de vibraciones” que nos regala la verba florida de Estebitan en su mitin de Palermo (o sea: meeting ¿tá? que no dice nada de Florida aunque sí de un hotel del downtown o sea del Bajo) desde su modesta tribuna en la esquina de Borges y Paraguay, una encrucijada que vendría a ser como la Biblia y el Calefón, Minguito y San Martín, Faena y Discepolín.
Imaginemos un rapeo with attitude: Elige la vida en Honduras / pero no-te-confundas / no necesitas vacuna contra la malaria / ni llevar Off gel-crema-aerosol / elige la vida en el centro / de la contrarrevolución. Y en permanente transcurso yendo por la vida Estebitan hace trainspotting en el pasonivel que corta la calle Honduras: en el iPod nano oye sobre Ziggy Pop (Lust for life) la voz de la conciencia que le susurra mientras pasa a todo trapo el tren: “Choose life. Choose a job. Choose a career. Choose a family, Choose a fucking big television, Choose washing machines, cars, compact disc players, and electrical tin openers. Choose good health, low cholesterol and dental insurance. Choose fixed-interest mortgage repayments. Choose a starter home. Choose your friends. Choose leisure wear and matching luggage. Choose a three piece suite on hire purchase in a range of fucking fabrics. Choose DIY and wondering who you are on a Sunday morning. Choose sitting on that couch watching mind-numbing sprit-crushing game shows, stuffing fucking junk food into your mouth. Choose rotting away at the end of it all, pishing you last in a miserable home, nothing more than an embarrassment to the selfish, fucked-up brats you have spawned to replace yourself. Choose your future. Choose life.”
Well, entonces rebobinemos con Estebitan ahora cómodamente echados del mundo y cuasi-despiertos en un bar con mozas onda Bruce Lee por efecto de la danza butoh, y seguiremos escuchando: Choose Thai fried food. Choose Mama Racha. Choose L´ Eclipse du Livre pero pedí prestada una mac con batería de seis horas porque no hay onda con los cables. Choose Amapola. Choose Pencils and Clips form the MOMA. Choose Coca Zero and Body Pump. Choose Un Gallo pero no para Esculapio que ya fue. Choose Cañas de la India. Choose Jabones en Frascos. Choose a Wok. Choose a home in Briyit Bardo´s Buzios with a hot afrobrazilian maid. Choose Baby Cotton NOT Once. Choose Palms and Amor Líquido. Choose el Riojano, el Aburrido y el Cabezón. Choose Espacios políticos. Choose No votar. Choose Surfing the PJ on all its waves. Choose CBC´s Foucault. Choose FLAXO. Choose Magdalena. Choose Being in Gesell. Choose Hacer Algo en el Rojas. Choose Boga con Ajenjo. Choose Habermas and Tito Bacman. Choose el spleen de Uruguay. Choose Barugel y Azulay. Choose life.
Me parece bien que este lanzallamas, y llamado a las lanzas (y contra la Gran Avivada Argentina de “la llama que llama”, además), en la ficha para bibliotecas de la página seis se lo encuadre en “Ciencias políticas” aunque sea literatura del subgénero “monólogos al palo”; porque es un libro político en todos los sentidos que quiera dársele a esta palabra, incluso que “lo personal es político” porque, obvio, está atravesado por el lazo social” -el amoroso, por ejemplo: Leonardo Favio se anotó en el PC por una mina y está todo bien- y porque estaría bien que los muchachos y chicas alistándose en esa rama de las ciencias se crucen con Estebitan, nieto perdido de Adorno y bisnieto de Ambrose Bierce. Este libro construye puentes al deconstruir y sí, está escrito en voz alta. Como señala Artemio “Clearwater” López los setentas tienen sus mil y un relatos pero después hay badén, agua de borrajas, un hueco, y digo yo que parece que la democracia nos quedó poco heroica para contarla. Había que contar desde otro lado y hacía falta hacer relato. Este es el único tal vez por su estilo y polenta sobre esa cosa post setentas llamada ochentas, noventas y después (sí, salió una antología sobre los noventas pero éste divierte y quema) y llegando hasta, o mejor: arrancando desde el 2002. Entre los asesores y técnicos multinorma que vienen aportando diagnósticos –léase “fabricantes de humo”, según Estebitan- que certifican una vez más el naufragio, los usos y costumbres del progresismo y la siempre, ay, dicen inicua dirigencia del meta chorizo que mañana ganamo´, Estebitan es un ex joven político dice que retirado, veterano de la juventud, aunque sostiene pertenecer a la “ultra”: los diez mil que valen la pena en este país pero que están fuera, out, y que todavía no se fueron a Barcelona (donde sí se darán cuenta de quién sos realmente y de lo que valés) Por ahora nos quedamos como nos deja Estebitan, en sintonía con el compañero argelino que en paz descanse Derrida: en el balance(o) de esto y aquello, vuelta y vuelta, en el baile de los espectros, en el banquete de pordioseros con el brindis por lo que venga -somos aliados tácticos del futuro- y maquinando bufonadas disfrazados con los vestidos pesados, decadentes y raídos con los que dijo Marx que se sale del closet de la historia.


Posdata: POSTGRADUATED SUMMER SEMINAR.
A continuación adelantamos nuestro TEMARIO del libro de principio a fin.
The Palermo Manifesto
Suiza. Somos esto. Los 80. Verde democracia. Radicales: La Claringrilla y la Guerra del Peloponeso. Y los 90. Adiós al prusianismo del comité. El 2001. Reconstruir. Apocamiento Now. No voto y qué. Dieta. Ocuparse de Uno mismo. Pobre hace tenis y no tiene para el taxi. Somos esto. Esplendor y caída de Caballito. Pon un poco de Flaxo en tu vida. Anagrama puede esperar. Introducing Manteca al techo. Ministerios con baños horrendos. Ahora pescados de río. Uruguay in my mind. Manteca otra vez. Introducción a No Toca Botón. Volver mil veces de exilio. Vamos al Rojas. Talk shows y GH. Trayectoria estelar. Utopía con U de Uruguay. Un habitué de La Celeste. Camila pediodizta. The Filmus campaign. Proletas de la prensa: movileros humillados. Tomasito en el Espacio, a tiro del investment grade. La densa realidad y las Ciencias Políticas. Un cierre. 2002: año cero. Bares y librerías de Palermo. Good Mourning, joven argentino. El eclipse de la ilustración. Una ucraniana hace mejor patria. El signo televisivo. Mariconeemos expropiando. Perdimos: estamos contentos. PRO Dance. Somos esto. Perón no laburó. Somos esto. Apocalipsis. Linda tarde para pasear. Agradecimientos. Fin del libro.
Trabajo Práctico: Hacer un cuadro comparativo de la “Ultra” con la película Fight Club y proponer diseños de remeras, afiches, banners, calcos y pins con la cara de Edward Norton y la frase NO W E CAN.